Presentamos otra de nuestras cocinas ibicencas, un proyecto que refleja la esencia de nuestro trabajo: espacios amplios, luminosos y cálidos en los que predominan los materiales naturales y las tonalidades suaves. Una cocina pensada para disfrutarse, para pasar tiempo en ella y para integrarse de forma orgánica en la vida diaria.
El mobiliario de Doca, en acabado Grain blanqueado con casco blanco, aporta una base serena y táctil que dialoga a la perfección con los muebles altos lacados. La encimera Laminam Terra di Matera, en acabado Flammato, se extiende con solidez y continuidad por toda la cocina. El fregadero, realizado a medida por nuestros marmolistas, se integra en la misma encimera para lograr una estética limpia y unificada.
La zona de desayunos, abierta y construida de obra, se reviste igualmente con la misma encimera y se convierte en un rincón especial que invita a comenzar el día sin prisa, en un ambiente que desprende calma y autenticidad.
La placa de inducción con extractor integrado de Bora mantiene la pureza visual del conjunto, mientras que la grifería de Gessi en bronce cálido y los tiradores italianos hechos a mano por Giara añaden un contrapunto artesanal y lleno de carácter. Estos últimos, con el paso del tiempo, adquieren una pátina única que realza la personalidad de la cocina.
Completan el espacio unos estantes vistos en el mismo material que el mobiliario, pensados para tener a mano los utensilios más utilizados y aportar un toque decorativo equilibrado y natural.
El resultado es una cocina luminosa, honesta y acogedora, un espacio mediterráneo que combina funcionalidad, diseño y calidez, invitando a vivirla día tras día.